sábado, 5 de diciembre de 2015

Técnicas antiguas y creaciones no tan antiguas.

Hará ya un buen rato que se nos habló de técnicas antiguas de impresión fotográfica. Me parece que yo misma he hablado algo del tema, aunque no mucho.
Para la conferencia de esta semana se trataron las posibilidades del arte viejo de la fotografía analógica de mucho tiempo atrás. Como el daguerrotipo o las primeras gelatinas, y sus efectos chingones en la creación de imágenes.
Hay cierto gusto por la carne, por lo humano, por el error. Y eso lo dejan ver este tipo de actividades y los autores que se expusieron durante la ponencia. Se habló del proceso y del placer de ver a algo nacer. No niego que ver levantarse a la obra es algo mágico aunque terriblemente frustrante e irremediablemente inexacto. Porque somos humanos.
Nuestras invenciones, dicen, nos limitan. Las técnicas antiguas cierran el paso a las nuevas y contradictorias técnicas porque al nieto le gusta llevarle la contraria a su abuelo por puro deporte. Pero yo siento que es mentira. El hombre será siempre más inteligente dentro de la jaula cuando busque su libertad, que fuera de ella sin vivir las carencias. Los límites nos engrandecen, los límites nos obligan a ser mejores y los límites nos realzan sobre los demás. Pero insistimos en romperlos.
Estos artistas vieron en el pasado el potencial de crear cosas hermosas a partir de discos muertos. Serán dotados a ver cómo el pasado y sus procesos cobran vida para crear algo precioso.
¿Y si fragmentamos una construcción?, ¿y si hacemos el amor debajo de la mesa?, ¿y si damos a luz a un sueño?, para eso son las barreras.
Los artistas que se expusieron ese día lo dejaron en claro: somos únicos porque conocemos nuestros orígenes.
¿Y qué haremos nosotros además de dejarnos devorar por computadoras como la que uso para escribir?
Explorar, voltear al pasado y decirle a nuestros predecesores: enséñame todo lo que sepas. No te derrotaré, te superaré con la mano en tu bolsillo trasero.
Hay que avanzar sin olvidar los pasos que hemos dado o las decisiones que hemos tomado. Hay que avanzar ignorando sentimientos estúpidos y prejuicios contra el pasado que a nadie gustan. Hay que tomar fotografías y sobre todo, hay que transmitir para no morir.
Eso aprendí.

Ana C.C.

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