domingo, 6 de diciembre de 2015

El final de un ciclo semestral y lo que me agrada... y lo que no.

Al inicio de este semestre se me solicitó abrir este espacio cibernético para relatar por medio de la red mis experiencias y opiniones de lo que me iba aconteciendo con respecto a la materia de Fotografía. Me gusta creer que he crecido como artista por medio de la experiencia, que la práctica me ha hecho mejorar (al menos ya no tiro mi cámara), que las reprimendas en clase, las observaciones y opiniones de otros, y los consejos de mis amigos me han ayudado mucho, y que el contacto con este arte tan complejo (que es la Fotografía), tan cambiante y tan contradictorio, me ha abierto la mirada a la competencia real al mundo, a las amenazas y beneficios de los medios, a la mirada abierta a la belleza independientemente del lugar o la situación y a la estética del mundo y la crudeza de la realidad. Un poco, claro, no he madurado lo suficiente para entenderlo todo.
Hemos leído ensayos muy buenos, hemos revisado artistas excelentes, hemos repasado puntos importantes y reparado en discrepancias enormes y horribles entre la realidad y la visión.
He mejorado, es un hecho, he fallado y crecido. No creo tener talento para esto (¡adiós a mi sueño de trabajar para National Geograophic!), pero sencillamente es necesario aprender a tomar fotografías, y más para una aspirante a Artista Visual... jah.
Ahora que los medios abundan y que cualquiera puede ser fotógrafo si quiere, la instrucción me sabe importantísima: no es lo mismo tropezar y levantarme sola a tropezar y que un profesor me guíe para salir bien parada. Una debe de contar con todo el apoyo del que pueda asirse. 
Las clases son un tanto estresantes cuando el profesor se encuentra de mal humor, pues es de por sí, una persona seria y enfocada totalmente en su profesión. Más, cuando se encuentra alegre y compasivo, y se muestra amigable con nosotros, las lecciones se tornan interesantes y sumamente agradables. Definitivamente se trata de una persona carga de conocimientos bastante amplios. Como catedrático es bastante bueno: explica y aterriza los puntos de manera inmediata. Tiene mucho material, puede dar mil ejemplos, posee todo tipo de información acerca de marcas, climas, lugares y situaciones. Nos habla de luz y colores, de efectos, de trazos imaginarios, de líneas agradables, en fin, de un mar de cosas interesantes.
Sus evaluaciones me agradaron: resultaron tener sentido y ser justas en cuanto a las actividades y dado que nuestro tiempo era muy limitado, los resultados salieron favorables. Al evaluar a cada quién de acuerdo a su desempeño personal, nos permitió darnos cuenta de si mejorábamos o no. 
A pesar de ser severo en ocasiones, nos permitía expresarnos y ponía atención en nuestros comentarios así fuese a negarlos más tarde. Respondía a nuestras dudas con el debido respeto y a la brevedad posible y nunca dejó inconclusa una discusión.
La clase era pesada, pues al contrario de los demás talleres, era más teórica, la tarea era más compleja y las labores más numerosas. Pero no podía ser de otra manera dado el tiempo que teníamos a la semana, y por la manera en la que las actividades estaban planeadas, dio resultado. Las conferencias (que se comentaron en este mismo blog con anterioridad) servían como apoyo en ocasiones, estaban directamente relacionadas con los temas y eran, en gran parte de las ocasiones, pláticas interesantes y bastante bien estructuradas.
Puesto que no esperaba nada en concreto de la clase más que aprender, no puedo decir que esté decepcionada de ella, pero es un hecho que me siento satisfecha porque aprendí muchas cosas y ese simple hecho me alegra un tanto. 
Temo con emoción tangible el siguiente semestre, pues mi contacto con los medios es prácticamente nulo y por ello siento que se me va a dificultar demasiado la materia de Vídeo. En ese caso habré de solicitar asesoría al profesor.
Fuera de esos comentarios poco hay que pueda mencionar. No tengo talento para esto, pero la experiencia fue agradable y enriquecedora. Gracias a mi profesor, a sus comentarios, a sus materiales, y los compañeros que me ayudaron cuando la cámara me hizo la vida de cuadritos.

Ana C.C.

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