martes, 7 de junio de 2016

Documentales afrancezados y lo bonito de la biología en sepia.

La semana pasada (ya sin tanto retraso en la entrada) nos pasaron una serie de documentales franceses de principios y mediados del siglo veinte que exploraban la vida marina, organismos pequeños e interesantes.
Gusanos, caballitos de mar, medusas y pulpos fueron los sujetos de los vídeos. Aunque exploraban vagamente , pues faltaba tanto tiempo como información en los vídeos (aunque supongo que se trataba de los estudios más primarios pues apenas se contaba con la tecnología para estudiarlos y documentarlos de esa manera) me gusta la forma en que se narra. Para ser sincera nunca había escuchado un documental en francés y me agradó.
Habla de una forma muy bella de organismos tan comunes pero tan bonitos, como lo son las medusas, que siempre había querido saber qué eran exactamente y son lo que tienen que ser. Punto.
Hace acercamientos microscópicos interesantes de los organismos para hablar de cómo se reproducen y cómo funcionan sus pequeños cuerpos desde lo unicelular, y cómo cada pequeña fracción hace su pequeña parte para mantener la pequeña vida de los organismos que crear los grandes ecosistemas marinos.
Todos, a excepción del de los pulpos, que hablaba de esos animalitos fascinantes de una manera un tanto despectiva, eran monocromáticos y se ubicaban en pequeñas peceras donde los animalitos se estudiaban a lo largo de varios meses (creo) y la documentación se llevaba a cabo con las cámaras.
Aparte del narrador y la música de fondo, los documentales no contaban con audio ambiental. Se trataba de resúmenes muy sintetizados de lo que yo sospecho, fueron tomas muy largas de investigaciones muy extensas por primera vez documentadas.
Me agradaron dentro de lo que cabe y debo admitir que la corta duración de la plenaria fue de mi agrado también.
No fue lo que me esperaba pero no estuvo nada mal.

A.C.C.

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