El viernes pasado en el aula SUM, el profesor de Fotografía y unos ayudantes nos proyectaron un largometraje francés (con el doblaje sobrepuesto al inglés británico, sin subtítulos) cuyo tema central era la vida de H. Cartier Bresson, un fotógrafo que en el siglo pasado se hizo de un nombre justamente ganado por sus fotos.
Calculo mentalmente que el vídeo tiene una duración de... ¿hora y media, tal vez?, bueno, en él se habla de su vida, de las cosas por las que pasó y los hechos que aconteció y logró fotografiar para que futuras generaciones o quien quisiera, pudiera verlos, relacionarlos con sucesos del momento y darles así una significación más acertada o por lo menos cercana a lo que Bresson quería transmitir.
En la narración se cuenta con el apoyo de dos críticos principales y uno asistente (si no mal recuerdo), una mujer y dos hombres, que juzgan desde sus perspectivas las obras del fotógrafo, relatan y dan su propio visto y opiniones partiendo de su experiencia, pues pertenecían al mismo campo. La contraposición armónica de dichos lados del mismo relato, que es la vida y obra de Cartier, crean bifurcaciones informativas (y de opinión) que apuntan a la misma dirección partiendo de distintos focos. Uno, al verlo, realmente puede sentir que el hombre dedicó cada ápice de su existencia a la creación de imágenes fotográficas significativas. Dios sabe si todas fueron buenas, sólo sus allegados fueron testigos de esas fotos, de las que conocemos y de las que nadie conocerá, y pueden decir abiertamente que conocen su obra en sí.
Cuando mencionamos las fotos, algunas son bastante buenas. Él habla a veces del lugar en el que las tomó o las circunstancias en las que se encontraba (por ejemplo, las menciones al funeral de Ghandi, la liberación de Paris, conflictos armados, etc.), menciona la espontaneidad y la casualidad, como si aquellas fuesen aliadas suyas, y de cierta forma lo son. Sus fotografías son bellas en todo el sentido artístico, opinión, y la relevancia que le da a la que ha sido la carrera de su vida, está totalmente justificada. A su edad es un artista sencillo que guarda en su casa un sinfín de imágenes interesantes, donde juegan la perspectiva, la oportunidad y los lugares. En muchas de ellas puedo ver el gran aprovechamiento del espacio, donde el fondo y el sujeto a retratar se encuentran fundidos en una imagen donde se resaltan entre sí creando un efecto equilibrado entre estética y significado que me agradó.
Sus paisajes son calles como cualquiera, bardas, muchedumbres, cualquier tipo de escenario, lo cuál demuestra su gran habilidad de adaptación. La capacidad de convertir cualquier lugar en el potencial trasfondo de la historia mental que el espectador con toda seguridad elaborará al ver el resultado, en él es un rasgo característico enorme. Pareciese que viera el mundo entero en cuadros que desde uno u otro ángulo podrían ser dignos de retratarse.
Sus cuadros cuentan cuentos por sí mismos, son imágenes que prescinden de la necesidad de ser explicadas. Se encuentran a la altura (en opinión mía) de cualquier obra de arte costosa, cualquier pintura o cuadro antiguo digno de ser presumido por algún ricachón, pero con la bendita suerte de no pecar de orgullosos, pues todas sus fotografías tienen un dejo humano rara vez visto en otros como él.
La música de fondo también resultó agradable, muy a juego con el tema en general. Sin embargo y para los efectos de la sala de audiencias y la concurrencia de ese día, resultaba un tanto arrulladora como el video mismo, lento.
A mi parecer es una producción meramente sensibilizadora, a modo de tributo a un gran artista por su labor a lo largo de tantos años. Un reconocimiento muy merecido dada su trayectoria.
Pero, hablando de mis intereses personales, no es algo que yo, en la comodidad y holgura de mi casa, vería a voluntad. No porque su contenido no sea bueno, porque lo es, sino porque difiero en el tipo de proyecciones que gusto de ver.
Lo recomendaría, sí, a quien busque hacer trayectoria y entender cómo es la vida de un fotógrafo real, que ve en la Fotografía no una profesión, sino un estilo de vida. Por lo demás, a pesar de ser un muy buen largometraje, no me atrevería a mencionarlo, pues no es de mi agrado del todo.
Es interesante, porque muestra al artista como el hombre mortal, normal y sencillo que es, lejos de la concepción general del artista como un ser dramático, antisocial y complicado. Habla de su vida, de su historia como el hombre que ha vivido tantísimas cosas hasta el día de hoy, y sobrevivido con pruebas de ello en mano. Muchas pruebas muy hermosas, cada una por sí misma. Habla de su lenguaje propio, del dialecto al interior de sus obras y del mensaje que transmiten. No se menciona directamente en el vídeo, pero la pasarela de fotografías dejan esto en claro al público al estamparse por sí mismas en la pantalla.
El concepto es bello, la vida y la obra a través del tiempo, pero el vídeo es demasiado lento, aunque no puede ser de otra forma, y es justamente esto lo que desmerecía a ratos mi atención.
Dentro de todo, el verlo fue una experiencia agradable y no dudaría en verlo nuevamente, de tener que hacerlo.
-Ana C.C.
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