sábado, 12 de septiembre de 2015

Breve revisión de técnicas impresión fotográfica antiguas.

La evolución de la actividad humana y sus métodos ha acompasado el paso del tiempo y la necesidad del hombre de acelerar y mejorar la calidad de sus procesos y quehaceres. La fotografía, por supuesto, no se vio exenta de dicho pasar incontrolado, y a lo largo de los años ha evolucionado, de impresiones borrosas y un tanto difusas sobre placas, a las imágenes digitales (carentes de la necesidad de impresión) del día de hoy.
Así pues, como parte de este interesante tema, hoy mencionaré algunas técnicas de impresión fotográfica antiguas nada más para tener un poco más de información al respecto. No estarán del todo en orden cronológico por dos razones: muchas de estas técnicas aparecieron simultáneamente, la mayoría son contemporáneas de la segunda mitad del siglo XIX; y sólo planeo hacer descripciones rápidas de ellas, ya que son varias, y hacerlo en dicho orden implicaría un trabajo de investigación más a fondo que bien podría relatar después, para no quedarme sin temas.
Creo que tal vez haga eso…
En fin, he aquí algunas básicas conocidas, para empezar a darnos una idea de cómo llegamos a los métodos de impresión y reproducción fotográfica actual:

*Cianotipia: Inventada por Sir John Hershel en la primera mitad del siglo, esta técnica permitía crear copias azulosas sobre tela, papel, madera, piel, cerámica, entre otras fibras textiles y naturales. Por ser una técnica relativamente económica, pues no necesitaba de químicos tan costosos como el resto de las técnicas de impresión y prescindía del cuarto oscuro. Era para las últimas décadas del siglo XIX una buena opción de impresión y copiado, principalmente usado en la recreación de planos, dibujos, apuntes y material académico en general, con la desventaja de no poder recrear tonos negros (sólo azules) y tender a las altas luces.
El papel de algodón se barnizaba con una sola capa uniforme de la mezcla de las sustancias A (citrato de fierro amoniacal verde y agua destilada) y B (ferrocianuro de potasio) en iguales porciones, para posteriormente exponerse al sol en contacto directo con el negativo durante media hora. Posteriormente se lavaba con agua libre de cloro a 21 grados durante diez minutos para quitar el excedente de sales de hierro y evitar que la imagen se desvaneciese. Después se fijaba en una inmersión de agua oxigenada por cinco minutos, finiquitando así la oxidación de hierro, para luego repetir el proceso de lavado inicial.

*Carbón: A mitades del siglo XIX, en Francia, Louis-Alphonse Poitevin inventó este proceso libre de sales de plata, que se utilizaban principalmente para la creación de retratos e ilustraciones académicas, aunque no fue tan popular como otras técnicas, como las impresiones en albúmina, por ser complejo y caro.
El papel se cubría con gelatinas impregnadas con sales de cromo, pigmentadas con carbón (o cualquier otro color) y sensibilizadas con bicromato de potasio. La hoja se dejaba secar en un lugar oscuro y posteriormente se ponía en contacto directo con el negativo y se exponía a la luz del sol en una prensa. Las zonas expuestas directamente a la luz endurecían manteniendo el pigmento. Posteriormente, el papel se ponía en contacto con una hoja de soporte o transferencia sumergidas en en agua caliente. Las zonas no endurecidas anteriormente se disolvían, el papel carbón se desprendía y la gelatina endurecida se pegaba al papel de transferencia. Una vez hecho esto, se le sumergía en un baño fijador de aluminio y agua para estabilizarlo. Se pasaba la imagen resultante a un lavado de agua fría, se aclaraba con bisulfito de sodio y solidificaba con una solución de formol. La imagen resultante era permanente, raramente se decoloraba o desgastaba y conservaba sus propiedades indefinidamente.

*Calotipo: Antes de terminada la primera mitad del siglo XIX, Talbot presentó ante Westminster una forma solicitando la patente de su nuevo proceso de impresión, que le permitía sacar de un mismo negativo las copias que desease del positivo, solucionando así la problemática de las copias fotográficas de las cuales existía sólo una pieza única. Él propuso la base de lo que suponían ser los principios de la fotografía actual (negativo-positivo).
Se trataba de un papel impregnado de yoduro de potasio y nitrato de plata que se sensibilizaba inmediatamente antes de la fotoexposición con una solución de ácido gálico y más nitrato de plata. La imagen se formaba (apenas visible) tras cinco minutos de exposición y se dejaba secar. El negativo revelado se fijaba con aún más nitrato de plata y ácido gálico, y de él se sacaba el positivo poniendo el contacto otra hoja ya preparada y repitiendo el proceso. Así, de un mismo negativo se podían sacar gran número de copias de gran fidelidad.

*Daguerrotipo: para este proceso, el fotógrafo utilizaba una placa de cobre galvanizado con plata pulida hasta la claridad de un espejo, para después exponerla a vapores de yodo (que la tornaban dorada) con el fin de hacerla fotosensible. Luego se colocaba en el interior de la cámara, evitando ser tocada antes por la luz, para finalmente exponerla y que ésta adquiriera una imagen.
A la hora del revelado, se le pasaba por vapores de mercurio, que se fijaban a la placa creando una membrana blanca de mercurio y plata. A la imagen que aparecía se le fijaba con una solución caliente de cloruro de sodio (o sea sal común) y posteriormente con hiposulfito sódico, para después lavarla y secarla para retirar el excedente de yoduro de plata. Posteriormente, se le sellaba en un paquete daguerriano, que consistía colocar la placa entre un trozo de papel engomado y un cristal para evitar que agentes externos la oxidaran y así se perdiese la imagen.
Éste tipo de procesos, además de ser complejos y tóxicos debidos al tipo de químicos requeridos para su fabricación, resultaban limitantes en cuanto a usos, en principio, porque los largos tiempos de exposición (de un cuarto a media hora); y en segunda porque la imagen resultante era única y raramente se podía conseguir una copia de ella.
Fue inventado en 1839 por Louis Jacques Mandé Daguerre en Fracina, y se mantuvo en uso hasta 1860.

*Ambriotipo: Este método copiaba en su base al daguerrotipo, reemplazando la base metálica por una de cristal, donde la imagen se formaba sobre una solución de algodón y ácidos nítrico y sulfúrico en éter, sensibilizados con plata. Básicamente presentaba las mismas limitaciones y usos que el daguerrotipo, por lo cual se fue al declive en 1865, quince años después de iniciado.

*Ferrotipo/tintype: Similar al daguerrotipo, la imagen se fijaba sobre una placa de hierro en vez de una cobre, se sensibilizaba con colodión y nitrato de plata anterior a su exposición en la cámara, resultando en un negativo químico con apariencia de positivo debido a su barnizado con tinta japonesa y a la placa negra. Fue inventada por el profesor Adolph Alexandre Martin.

*Colodión: consistía en el uso de filamentos de algodón en alcohol y éter como conductores de sales de plata para sensibilizar el cristal. Producía negativos de calidad y permitía menores tiempos de exposición con la desventaja de que, en su variante húmeda, la placa sensibilizada debía de utilizarse de manera inmediata para lograr capturar la imagen, lo que la volvía sumamente inconveniente para los fotógrafos, que se veían forzados a cargar consigo tiendas de campaña a modo de sala oscura provisional y laboratorio ambulante.
En su versión seca, la placa de colodión húmedo se cubría con gelatina o goma tras pasar por el proceso químico fotosensibilizador. De esta manera, se conservaba hasta por seis meses retrasando el efecto inmediato del colodión seco a cambio de un menor contraste de claroscuros en las imágenes. Se podían barnizar, aunque las sustancias químicas que conformaban la imagen solían reaccionar con aquellas del barniz resultando en la desaparición del contenido de la impresión.

*Albúmina: Las hojas de papel se cubrían con claras de huevo batidas a punto de nieve (o sea, hasta tener una consistencia ligera y suave parecida a la del merengue), para después salarlas y sensibilizarlas con nitrato de plata. El papel quedaba brillante y las sales de plata no alcanzaban sus fibras una vez protegido con la capa de albúmina salada.
Esta técnica permitía crear copias de las fotografías. El negativo se ponía en contacto directo con el papel albuminado por medio de una prensa (que el fotógrafo había preparado de antemano al tomar la fotografía) y se dejaba expuesto al sol alrededor de una hora. La pieza final era caneluzca y se tornaba amarillenta con el paso del tiempo. Al craquear la emolución u oxidarse la plata, la imagen se deterioraba.

*Platinotipia: esta técnica era muy parecida a la del copiado fotográfico por albúmina, con la diferencia de que utilizaba sales de platino y no de plata por su estabilidad química, que permitía crear copias más fieles y mejor definidas a pesar de la directa adhesión de los químicos al papel.
Hacía uso de la fotosensibilidad del hierro creando copias a partir de un soporte de cloro-platino potásico y oxalato férrico, para después fijarse con un baño ácido. El principio era el mismo: el negativo se exponía en contacto directo con la hoja ya procesada y el resultado era una reproducción de la imagen fotográfica. Se mantuvo en producción desde finales de 1870 hasta la segunda década del siglo XX.

Nota: con el deseo de producir en las imágenes cierta sensación de profundidad, se adhirieron a las cámaras lentes estereoscópicos que permitieron crear este efecto y así dar paso al principio de las lentes fotográficas actuales.

*Negativos sobre nitrocelulosa: A finales del siglo XIX, George Eastman, pensando que había que superar la etapa de las copias y fotografías con soporte de cristal, produjo los primeros negativos plásticos sensibilizados con gelatina y bromuro de plata. Como material usual, empleaba por soporte plástico el poliéster, y el nitrato, diacetato y triacetato de celulosa.
Este proceso vino a superar la exposición por luz solar y sus inconvenientes en cuanto a iluminación atmosférica debido a que el papel era mucho más sensible a la luz que sus predecesores, por lo cual los tiempos de revelado eran mucho menores e incluso lograban revelarse con luz artificial. Este método fue el principio del papel fotográfico que usamos hoy en día.

*Papel sobre gelatina: La conocida fotografía en blanco y negro usada hasta la fecha. Ésta técnica permite ampliaciones de las imágenes a diferencia de sus predecesoras debido a que el papel fotosensible responde a la luz artificial. Así, el negativo se expone con luz a determinas alturas o distancias en el interior del cuarto oscuro y el tamaño de la imagen puede variar según el tamaño del papel y la nitidez que se desee conseguir. Del negativo se pueden extraer un sinnúmero de copias.
Ya que no necesita la exposición directa a la luz solar, puede revelarse independientemente del clima o la estación del año, indisposiciones de sus antecesores. El papel, compuesto por un soporte de pulpa o madera procesada para formar distintos gramajes, una capa de pigmento blanco de barita y gelatina y otra de bromuro de plata, que es la que crea los contornos y formas al oxidarse, es sumergido tras exponerse en tres soluciones: el revelador (compuesto por alrededor de quince sustancias químicas), ácido acético e hiposulfito de sodio, para después ser bañada en una corriente de agua para retirar los restos químicos y asegurarse de que la imagen no se deteriore.
La imagen expuesta se forma en la capa de gelatina sensibilizada, y puesto que las fibras del papel no resultan visibles, la nitidez resultante supera a aquella de sus predecesoras.
La fotografía a color, que llegó unos años más tarde durante la segunda mitad del siglo XX, desciende de la misma línea diferenciándose en que los colores se creaban primeramente durante la exposición en la máquina reveladora equipada con filtros cromáticos, y en segunda químicamente durante el revelado al hacer reaccionar el papel con el revelador a color. Posteriormente se aplica un blanqueo para eliminar las partículas metálicas. Luego un baño en agua, después uno en fijador (hiposulfito de sodio), otro lavado y más tarde un proceso de estabilización para asegurarse de la mínima decoloración de la imagen, para finalmente pasar al proceso de secado.

Este proceso es el antecesor directo de lo que hoy se conoce como fotografía digital (tema que no trataré debido a que la entrada hablaba de métodos de revelado antiguos), que es la que utilizamos a la fecha.  Como lo veo, la fotografía como tal inicia por ahí de 1840, y hasta hoy han transcurrido un siglo y casi ocho décadas. Ha sido un proceso largo y muy necesario para la documentación gráfica de sucesos y descubrimientos que la pintura o el retrato entorpecían (por así decirlo) debido a su proceso y significancia atribuida. Si bien comenzamos con imágenes en placas metálicas y papel, hoy gozamos de dispositivos minúsculos que guardan una gran cantidad de información, que pueden portar tantas imágenes como se desee y permiten una difusión veloz y sencilla por los medios debido a la red informática.
Cada cosa, cada suceso puede congelarse con objetos tan pequeños como un celular o una cámara de mano, sin la necesidad del costoso aparato que era la cámara en sus inicios. Ya prescindimos (de así desearlo) del cuarto oscuro y podemos movernos directamente a la impresión sin tener que pasar por un proceso químico real. Basta con tender la hoja bajo la impresora y ésta la reproduce en la escala que se necesite. Y con la misma facilidad puede distribuirse por todo el mundo sin tener que existir físicamente.
La evolución hasta este punto ha sido realmente significativa, sumamente veloz, a comparación de otros artilugios, como los carros o las lámparas que necesitaron mucho más tiempo para ser lo que son hoy en día, en mi opinión.
Revisar sus pasos, aunque tedioso, fue un tanto interesante y como datos culturales, resultan buenos. Nunca sobra saber acerca de estas cosas para darse cuenta de cómo es que llegamos a este momento y las penurias que pasaron los inventores del pasado. Te hace pensar que, aunque estás en el pasado de alguien futuro, realmente este presente es una cosa privilegiada que debería de provecharse mejor. Y los adelantos hasta el día de hoy, más que una maravilla, parecen milagros, aquellos que los antiguos en su época soñaron con tener y que existen en nuestras vidas cotidianas como parte de algo simple que ellos alguna vez desearon ver y contribuyeron para crear.

-Ana C.C.


Muy, pero muy útiles referencias:

http://www.fedac.org/fotos-antiguas/técnicas
http://procesosfotograficos.blogspot.mx/
http://ariifoto.blogspot.mx/2012/09/tecnicas-antiguas-de-impresion.html

http://www.digitalfotored.com/fotografia/reveladocolor.htm

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