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domingo, 5 de noviembre de 2017

De las proyecciones futuristas: La Amenaza de Andrómeda

A lo largo de dos o tres sesiones (no recuerdo bien) se proyectó para la clase una película que retrataba el manejo de la tecnología en aquél entonces imaginable, para combatir un microorganismo (Andrómeda) que había llegado a la ciudad de Piedmont tras estrellarse un satélite gubernamental cerca del área, acabando con la vida de todos los habitantes excepto con la de un bebé de 6 meses y un hombre alcohólico de 60 años.
Un equipo de científicos son entonces contratados para tomar muestras del virus, analizarlas y hallar una cura en un laboratorio subterráneo oculto bajo una granja propiedad del gobierno.
Tras una serie de pruebas fallidas, una amenaza de bomba, un par de mutaciones del virus, un ataque de epilepsia y un contagio, el protagonista de la película descubre que el virus no puede sobrevivir en ambientes muy alcalinos o muy básicos por lo que el hiperventilarse al llorar o ser alcohólico (ambos hechos que modifican el pH en la sangre), era una "cura" al virus, que parecía devorarlo todo. Una vez vuelto a mutar el virus y redireccionado químicamente hacia el mar, se da por prevenida la posible catástrofe pues la salinidad del mar acabaría de forma natural con la amenaza.
Esta película retrata el imaginario de lo que se proyectaba, sería la tecnología del futuro para la investigación de forma más o menos precisa, como se puede apreciar en el laboratorio: ya hay equipo para microcirugía similar a las pinzas robóticas que usaban para manejar las muestras, proyecciones 3D, celulares, reconocimiento de huellas faciales y demás artefactos que en aquél entonces ya representaban lo que se interpretaba como tecnología de punta, un símbolo de la modernidad y el progreso.
Lo humanos, desde que tienen la capacidad de proyectarse a futuro y desde el boom tecnológico que inició en el siglo XIV y explotó en el siglo XX, han proyectado para su especie toda suerte de invenciones que harán del trabaja una suerte más eficiente, sencilla y exacta, pasando rápidamente de la ciencia ficción a la realidad en cuestión de un par de décadas, y poniendo estos avances en manos del ciudadano común, que hace uso y abuso de ellas a su antojo.
Esta tendencia, tan propia de nuestra especie a imaginar, crear, distribuir y devorar todo es lo que nos ha llevado a una etapa donde los saltos tecnológicos, en vez de ser hechos remotos cada década, son noticias del diario, semana a semana, donde investigadores de todos lados compiten entre sí incansable e interminablemente por liderar la carrera de la investigación y el desarrollo. Cada nueva implementación desata a su vez, toda una serie de interrogantes que unos meses después llevarán a un nuevo desarrollo y posteriormente a una nueva invención en cuestión de semanas. Ahora la tecnología se desata exactamente igual que en Andrómeda, la búsqueda por el progreso es un virus que lo está acabando todo, desde la visión sociopolítica del individuo y sus necesidades hasta el medio ambiente. En mi opinión esto es simple y llanamente necedad. Nada nos lleva a anda y todo este alboroto me parece innecesario pues la tecnología ahora es mayormente empleada como medio de ventas en vez de dedicarse exclusivamente a la investigación, donde sería más útil. 
Si bien es un arma eficiente para la transmisión de información, también lo es para el espionaje, la difamación y el caos, en mi opinión hace falta un cambio en cuanto a nuestro acercamiento a las tecnologías y meditación en cuanto a su uso, caer en lo frívolo no resulta productivo pero tampoco lo es regresarnos a lo atemporal de alejarlas de la población. Lo cierto es que hay que aprender a no abusar de ellas y dejar de producirlas en masas entendiendo todo lo que implican, es más sencillo repensarnos como sociedad responsable que apartarnos de ellas, creo yo.