Mostrando entradas con la etiqueta Hiroshi Hamaya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hiroshi Hamaya. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de octubre de 2015

Un ganador del premio Hasselblad, de Fotografía: Hiroshi Hamaya.


Según la página oficial del premio Hasselblad, este reconocimiento se le otorga a algún fotógrafo que durante su trayectoria artística ha hecho avances y descubrimientos en el campo de la fotografía artística, teniendo un impacto en generaciones posteriores de jóvenes fotógrafos, que ha realizado exhibiciones significativas en varios países y que suma a sus méritos el continuar creciendo artísticamente.
Cada año, el comité del premio selecciona a cinco fotógrafos experimentados o estudiantes que cumplen con los requisitos y en marzo 8 se anuncia al ganador del año. Se le premia durante una ceremonia varios meses después, en la que se le otorgan una medalla, un premio en efectivo y un diploma. El Centro Hasselblad entonces abre sus puertas con una exhibición del artista ganador.
En el caso de la exposición montada en 1987, se trató del fotógrafo japonés Hiroshi Hamaya, cuya obra comenzó, no con estudios o academias, sino como una cámara que le regalaron teniendo quince años. Así, sus primeras fotografías fueron aquellas de las reconstrucciones de los barrios devastados por el terremoto de 1923 que asoló la región de Kantou en Japón.
A los dieciocho, trabajó a la par de sus estudios como fotógrafo para una empresa aeronáutica mientras contribuía como ‘freelance’ para empresas publicitarias,  y pocos años después, se convirtió en fotógrafo independiente. A través de su vida, recorrió Japón por aquellas zonas pobladas únicamente por pequeños asentamientos rurales, pueblos pequeños y alejados de las grandes ciudades, documentando aquellas peculiaridades regionales y costumbres locales de las costas. Pasando por China y Manchuria antes de la invasión japonesa durante la segunda guerra mundial, y regresando a su país natal para continuar con sus proyectos, dándole a su quehacer una dirección más etnológica y humanística, alejada un tanto del periodismo y acercada otro tanto al arte.
Así, durante las disputas culturales de Japón con Estados Unidos, él presentó una posición pacifista y con ella, una nueva exposición. Creía fielmente en la unión del hombre con el suelo que habitaba por su experiencia como documentalista de zonas poco pobladas. Notaba las diferencias entre los pobladores afirmando que, conociendo bien sus tierras, se podía entender a las personas mismas.  
Sus obras no tenían una intensión artística como tal, aunque la visión estética es característica de las culturas orientales por sí misma. Se podría decir, entonces, que de alguna manera su arte es arte sin querer, aunque no por eso sucede ser menos importante.  Me gusta su obra y la manera en la que captura los malviajes y desventajas naturales de los hombres y sus hogares.
Tiene la “ventaja” de la imagen monocromática, que nos obliga a pensar, a discernir. Los colores nos hacen soñar mientras que el blanco y negro nos invita a pensar, a sentir. Y bajo ello, cualquier imagen que muestre la idea es buena mientras se exponga adecuadamente. Él no intenta concientizar, más me da la impresión de que simplemente quiere recordar.
No tomó las imágenes pensando en quién las iba a ver, sino pensando en documentar, en dejar huella de lo que presenciaba. Después, con sus libros de fotos y exposiciones, fue capaz de masificar aquellas fotografías que consideró eran las más tangibles y así el mensaje se extendió. No quería decir nada, no pedía ayuda ni consciencia. Eso vino después por sí mismo, en las cabezas del público que relacionaba las imágenes con las situaciones. Él simplemente pretendía mostrar sus hallazgos y capturar la mirada por la que los observó.
En alguna ocasión anterior publiqué que el arte no es tan impactante sin un contexto. Es por eso que aquí hago nota de su biografía, para cerrar el círculo de información, el ciclo de relación y pensamiento.
Es curioso… al ver sus fotografías detenidamente, al analizar lo que sucede dentro de ellas con detenimiento e intentando enfriar mi cabeza, no veo una inmensa tristeza o una enorme miseria. Esa sensación la aporta mi cabeza por sí sola al relacionar las imágenes con situaciones de las que me he enterado donde la gente no es feliz a falta de recursos y presa de las inclemencias del clima y las enfermedades. No tengo un indicio real de que esas personas fuesen desdichadas más que el dejo de las imágenes de Hiroshi. Es ese aire, la nostalgia con las que la toma, las que las vuelve tan terriblemente cautivadoras.
No me lo imagino tiritando de frío con la cámara en mano tomando fotos de la nieve. “Tengo que dejar constancia de la vida de estas mujeres…”
No me lo imagino deambulando por las montañas y las costas fotografiando niños y cercas. Pero lo siento, puedo percibirlo.
Su relación con los hombres se siente mucho más real en comparación con aquella de los fotógrafos que hasta el día de hoy he revisado. Siempre he tenido un gusto por lo oriental debido a mis estudios de lenguas y costumbres durante la preparatoria, es por eso que en primera instancia me sentí inclinada a investigarlo a él en vez de centrarme en los demás. Me sabe más humano, supongo, aunque eso es puro prejuicio mío.
Poco queda decir sino que me gusta su obra y definitivamente fantaseo imaginando su vida, sus viajes. Cualquier hombre con la gentileza de documentar, de tratar con los locales sean de donde sean, de viajar y de aventurarse a conocer en pro del saber es, en opinión mía, un ser valiente, maravilloso. Un terrible soñador.
La imagen transmite sin querer transmitir a veces y en ciertos casos, sólo en ciertos casos, es el espectador el autor real de las emociones que emanan las fotografías.

-Ana C.C.




Referencias:
http://www.hasselbladfoundation.org/wp/21135-2/?lang=en&lang=en
https://es.wikipedia.org/wiki/Hiroshi_Hamaya
*Imágenes en:
https://www.google.com.mx/search?q=1987+Hiroshi+Hamaya&es_sm=122&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0CDIQsARqFQoTCLnOsOXuycgCFYHzHgodn8cKfg

http://www.michaelhoppengallery.com/artists/125-hiroshi-hamaya/overview/